martes, 4 de agosto de 2020

Navegación Estelar: Maniobras. Destino. Mapeos

Temario

Formas de vuelo según la maniobra
Locación exacta de destino: Contexto
Convertirse en el destino, Desaparecer y volver a aparecer, No existen las distancias, Espacio y tiempo superpuestos
Mapeando el universo
Flujos gravitatorios, Naves acordes al mapeo, Ordenador cuántico, Mucho por mapear
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Formas de vuelo según la maniobra 

Un avión terrestre consigue empuje o potencia ya sea de motores jet o de motores a hélice, por lo que su estabilidad y guía en vuelo se produce por la manipulación del aire que pasa a través del ala por medio de partes móviles llamadas superficies de control, alerones o flaps, los cuales no pueden ser utilizados en el espacio pues no resultan útiles a grandes velocidades, aún en vuelo atmosférico. 

En cambio, en las naves taygeteanas sus motores de impulso magnético producen energía de propulsión que se combinan con el uso de los motores de manipulación gravitatoria para maniobrar o dirigir una nave o bien hacerla cambiar de curso. 
Si bien podrían usarse motores cohete pequeños para el mismo efecto, resulta más práctico el uso de motores gravitatorios como medio de control de maniobras. 
Estos motores reemplazan las superficies de control, alerones y flaps y se pueden usar tanto en vuelo atmosférico como en vuelo espacial por igual. 

Además de los 2 motores principales, una nave de caza grande como Suzy, cuenta con 2 motores de impulso magnético retráctiles que sirven tanto para acelerar el despegue como para remolcar o mover carga pesada de forma cinética no gravitatoria. 

Obviamente la maniobra de precisión no se asemeja en lo más mínimo a un Jet Harrier con su subsiguiente cohete hacia abajo, rugiendo y levantando una gran cantidad de polvo y escombros volando por los aires alrededor de la zona de descenso. 
(El Harrier, también llamado Harrier Jump Jet o el Jump Jet, es un avión a reacción militar de diseño británico capaz de realizar despegues y aterrizajes verticales/cortos, mediante empuje vectorial). 

Tal como se ha visto, una nave grande de caza o superior funciona combinando 3 formas de vuelo según resulte necesario y según la maniobra a efectuar: dos medios de propulsión (gravitatoria, acción-reacción) y toroide de alta energía para vuelo supra-luminar. 

Si una nave grande de 2.000 metros de largo (7 portaaviones) y de 20 millones de toneladas de acero y titanio inicia un descenso a superficie, requiere de maniobras de aterrizaje que resultan delicadas. 
Cuando una nave de caza o superior entra a atmósfera, por ejemplo al aproximarse a puerto en Temmer, funcionará casi exclusivamente con motores gravitatorios toda vez que éstos resultan menos invasivos para la población. 
Típicamente, una nave despegará de la superficie usando los motores gravitatorios y ya a 20.000 metros o más en altura, encenderá los Jet de plasma grandes para salir a la atmósfera. 
Una vez tome velocidad hasta unos 40 o 50.000 Km/seg, encenderá el toroide y saltará al híper espacio. 
Al descender del híper espacio apagará el toroide y descenderá de entre unos 100.000 a 50.000 Km/seg., encendiendo los motores frontales de Jet de plasma a manera de retro-cohetes, o bien usando motores gravitatorios a manera de frenar la nave. 
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Locación exacta de destino: Contexto 

Un mapa numérico interpreta frecuencias específicas de cada lugar, un sector espacial fijo, tal como una fotografía. Sin embargo, el universo es siempre dinámico y cambiante donde lo único constante, es el cambio. 
Por dicho motivo, al viajar en modo supra-luminar, no solo se debe dar a la computadora la frecuencia del destino, sino también el dato de cuándo debemos arribar a él. 
Existe un tercer factor a introducir en la computadora de navegación y es el Ho’dee’zá, que se puede traducir al castellano como paralaje (parallax en inglés). Este factor la dará a la computadora de navegación el dato de: desde qué dirección deberá aproximarse al destino la nave cuando descienda del hiperespacio o vuelo supra-luminar. 

Dato Bil’h: 14,83002Dz (Tierra), destino, en taygeteano 
Dato Na’al: cuándo, en taygeteano. 
Dato Ho’dee’zá: desde qué dirección del hiperespacio la nave arribará a destino. 

Las interacciones matemáticas específicas y sus interacciones entre sí creando una sopa compleja de armónicos de frecuencia dentro del éter se define como locación o lugar. 

De esta manera, la esquina de una ciudad con sus postes de luz, banquetas, casetas telefónicas, tomas de agua para bomberos y cada pequeño detalle por igual, resultará en una combinación de interacciones específicas que resulten en una percepción de objetos sólidos interactuando entre sí dentro de un espacio y a través de un marco temporal. 
Los vehículos y las personas transitando por ese lugar también son patrones energéticos resultado de sus propios armónicos de frecuencias dentro del mismo campo de energía potencial, en una continua e incansable interacción entre sí a un ritmo temporal específico que les es dado por la interpretación personal del observador-conciencia y también por la suma de personas-observadoras o colectivo que, por su misma capacidad de percepción y de procesamiento de datos, viven o comparten una misma densidad existencial. 

Todas estas frecuencias y los armónicos que las componen son exactas, nunca se repiten y jamás son iguales a otras, por lo que se interpretan como una locación exacta dentro del espacio-tiempo y guiar una nave a su destino exacto. 

La locación y sus armónicos de frecuencia pueden ser tan pequeños como un átomo o tan grandes y complejos como una galaxia o como el universo entero, añadiendo complejidad progresivamente a medida que se expande. 

La exacta armónica de la frecuencia de, por ejemplo, un planeta dentro del éter –que la ciencia terrestre denomina “continuidad espacio-temporal”-, es un lugar o posición exacta dentro de un mapa estelar, datos exactos que se introducirán al ordenador de navegación de la nave espacial para proporcionar el destino. 

Los objetos se representan con un valor numérico aunque estén conectados con las situaciones que pueden ser circunstancias existentes dentro de un campo y dentro de cierto contexto que es único. 
Del mismo modo, una situación en una determinada locación dentro de cualquier contexto sea pasado, presente o futuro por igual, también puede representarse con un valor numérico ya que todas son el resultado de construcciones matemático-armónico-frecuenciales. 

En otras palabras: No hay pasado, no hay presente, ni hay futuro; sólo armónicos de frecuencias dentro de un campo y, por lo tanto, reproducibles y repetibles reproduciendo las frecuencias exactas y sus armónicos correspondientes al lugar o situación, lo que también define el destino al que se llegará pues esa frecuencia y sus armónicos no sólo lo representan sino que son ese destino exactamente. 

El contexto es el área o locación de arribo y es el resultado de todas las interacciones de todas las frecuencias del lugar, completas, con todas los armónicos de una frecuencia y todas las interacciones y dinámicas entre sí, representado como una compleja secuencia de interacciones matemáticas las cuales, entre más complejas sean, más detalles representarán. 

Convertirse en el destino 
El principio que marca que al igualar una frecuencia te conviertes en más de lo mismo se aplica también en la navegación de naves estelares pues los motores igualan la frecuencia del destino con suficiente exactitud para convertirse en parte de él y, de esta manera, la nave llega a su destino. 

El concepto de viajar al pasado o al futuro está en las mentes humanas, no en el universo, pues da lo mismo viajar 10.000 años atrás que a esta misma mañana. 
Al conocer la frecuencia del destino, se la iguala con los motores de la nave y ésta y todo lo que está en su interior se convierte en esa frecuencia destino también. 

El igualar la frecuencia de destino es comparable a mover la perilla de una radio a fin de localizar o sintonizar una estación en particular. El prestar atención a esa estación no implica que el resto de las emisoras hayan desaparecido pues ellas siguen allí, y si no se perciben es porque están en otra frecuencia. 

De igual manera la nave es el sintonizador que selecciona el destino que siempre estuvo allí, como pre-escrito, pero con una infinita cantidad de posibilidades de futuro que también ya están escritas. 

Desaparecer y volver a aparecer 
Desde el éter no hay volumen ni distancias pues todo existe y está entrelazado en un mismo espacio, y solo separado por el velo de la percepción el cual es el límite que todas las conciencias poseen. 

La nave tiene en su ordenador un mapa de frecuencias exactas. A voluntad, se envuelve a si misma dentro de un toroide de alta energía de frecuencias controladas con extrema exactitud y precisión que la hace energéticamente incompatible con su lugar de origen, por lo que ésta se vuelve inexistente en el lugar del que salió y salta al éter. En otras palabras: desaparece de su origen. 
En el éter –y por el principio de frecuencias dominantes-, la frecuencia exacta energética del toroide controlado por el ordenador se impone sobre la nave misma volviendo todo lo que está dentro de ella en energía potencial y conteniéndola dentro de una burbuja artificial que aún conserva toda la información de los armónicos de sus frecuencias que mantienen la energía en forma de nave y sus ocupantes. 
Desde el éter vuelve a modificar los armónicos de sus frecuencias en forma artificial para volverse compatible con el lugar de su destino y allí manifestarse físicamente. 

Los armónicos del motor de la nave espacial funcionan exactamente igual que el espíritu y la conciencia, emulados con aceleradores de nano-partículas que imitan neuronas como las de un ser biológico con un alma. 

No existe ningún movimiento a través del espacio; no hay desplazamiento, ni distancias que recorrer pues desde el éter todo es y todo lo que existe, tal como el universo entero, está contenido dentro del éter de esa manera sobrepuesta. 

No existen las distancias 
Todo lo que existe está ocupando el mismo espacio, entrelazado como la urdimbre de una tela. Solo cambia el lugar donde se es compatible según los armónicos, que son frecuencias y vibraciones y, donde se es compatible, es donde se está. 
No existen distancias desde el éter pues todo es una idea, una frecuencia. Da lo mismo estar en las Pléyades, en la Tierra o en Aldebarán. Tú piensas donde quieres ir y la nave lo interpreta. Aumenta tus deseos y allí estarás. 
No existe viaje en sí pues toda distancia desde el éter se lleva a cabo de manera instantánea y sólo se percibe como un período de tiempo lineal desde la percepción interior de la nave (Tiempo SIT), pero solo es una ilusión más creada por la mente misma de sus ocupantes. 
De esta manera da lo mismo retroceder al día de ayer que a 100.000 años atrás. Da lo mismo viajar en vuelo supra-luminar desde Florida a Los Ángeles, que desde Florida a la Galaxia de Andrómeda. 

Espacio y tiempo superpuestos 
Cada frecuencia y sus armónicos dependen de una tasa de tiempo la cual es el resultado de los cambios en la intención y atención de la conciencia del observador. 

El tiempo es una percepción dada por el orden de los conceptos en la consciencia del observador y de la velocidad con la que secuencia sus ideas, por lo tanto es el resultado de una conciencia. Cuanta más conciencia tenga el observador, más conceptos podrá manejar y a mayor velocidad, ya que podrá procesar más percepción de datos. 

Esta percepción determinará la densidad de existencia que perciba el observador siendo que una tasa más alta significará armónicos de una frecuencia más rápidos y complejos que podrá crear dentro de un campo de energía potencial. 

Desde el éter se puede llegar a todos los lugares del mundo físico incluyendo todos los puntos en el tiempo de esos lugares. Esto es así pues, el estar en el éter implica manifestar todo lo que existe pues solo es un punto de vista equivalente a una frecuencia. 

Si se cambia el punto de vista-frecuencia desde el éter, ya se está en el lugar deseado sin necesidad de viajar ni moverse, sino sólo cambiando la frecuencia de los motores de la nave a fin de hacerlos compatibles con estar en otra frecuencia que también será un punto específico en el tiempo. 

Todo existe de manera superpuesta y solo se percibe un lugar y posición temporal cuando se tiene compatibilidad energético frecuencial. 

Cuando un lugar tiene una frecuencia y, al igualarla, se convierte en la misma frecuencia indistinguible de ella. 
Solo a través del filtro de frecuencias que es el toroide, podemos ver o experimentar un lugar en el espacio tiempo. Si encendemos un filtro, percibimos estar en las Pléyades-Erra, y con los motores cambiamos el filtro, y de repente percibimos estar en la Tierra. Nada ha cambiado, solo es nuestra percepción lo que modifica lo que vemos. 
Si tienes un aparato de radio para escuchar música y sintonizas el 102.5 FM escuchas a Richard Wagner; si le das vuelta al dial y sintonizas 92.4 FM, escuchas música pop. Ambas frecuencias ya estaban ahí, en el mismo espacio. Solo es el filtro de nuestra atención lo que nos permite escuchar a Wagner o a la música pop. La radio no se mueve.  
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Mapeando el universo 

En vuelo supraluminar una nave puede viajar directamente a destino (sin escalas), o bien hacerlo por lapsos. 
Si se desea estar en un punto medio entre dos distancias, solo se debe programar el salto a ese punto específico o bien dar una serie de saltos cambiando el vector de movimiento viéndose el vuelo supraluminar desde la perspectiva de un mapa de distancias y posiciones tradicional. 

El dar saltos en puntos pre-programados es la única manera de trazar una trayectoria de vectores de movimiento para una nave que se desplaza a través del éter en donde no hay tiempo, ni distancias, ni posiciones en un mapa. 

Se entiende que si se tiene un destino definido, por ejemplo de Taygeta a la Tierra, el detenerse en sitios o planetas en el camino no reviste mucha utilidad práctica. Sin embargo, esta situación cambia si se tiene el propósito de ir trazando mapas de frecuencias espaciales interestelares con el fin de mejorar el detalle de los ya existentes y crear nuevos mapas de sitios inexplorados. 

Siguiendo con este objetivo el mapear un área determinada puede hacerse de dos maneras diferentes: 

1-. Una nave se detendrá momentáneamente en el espacio profundo y vacío, tomará en ese punto la lectura de gravedad y frecuencias del éter, lo grabará en la memoria del ordenador y proseguirá al siguiente punto. De esta manera se podrá ir superponiendo las frecuencias específicas de cada punto en un mapa tradicional de distancias con sus respectivos puntos de frecuencias éter. 

2-. Comprendiendo el flujo gravitatorio o éter en el espacio profundo, se puede saber matemáticamente que procedería en el punto sin explorar. 
Por ejemplo, viendo este patrón sencillo: 
2+2=4, 4+2=6, 6+2=8. Es el espacio conocido 
1320: Es el espacio desconocido sin mapas 
Si sabemos que la dinámica matemática de los armónicos de frecuencia del éter en ese lugar es la suma anterior más 2, entonces la dinámica de matemática del éter de un lugar desconocido adyacente al conocido concluye que 1320 de frecuencia de éter tiene en su espacio inmediato a 1318 y luego a 1322. Si bien la nave no tomó las lecturas 1318 ni 1322, sabe matemáticamente que se encuentran ahí. 

Si bien los números de las verdaderas frecuencias poseen 18 ceros interactuando con fórmulas matemáticas en extremo complejas que reflejan la interacción matemática de los armónicos de frecuencia de flujo de éter-gravitatorio de un lugar, todos obedecen al mismo principio. 
De esta manera se puede saber matemáticamente a partir de lecturas de un lugar la relación de éste con el próximo, pues tenderá a ser acorde con los mismos principios matemáticos permitiendo predecir un mapa de frecuencias estelares sin la necesidad de que una nave tome las lecturas de cada lugar. 
En resumen: Al conocer la dinámica matemática del espacio conocido se puede saber la dinámica matemática del desconocido. 

Ya se mencionó que el mapa estelar de frecuencias reemplaza lugares y objetos –tales como planetas y sistemas estelares- por sus valores numéricos de frecuencia energética. De esta manera, los objetos de gran masa obtienen un valor de frecuencia numérica alta y los objetos pequeños un valor de frecuencia numérica baja. Sin embargo, los lugares aparentemente vacíos como el espacio profundo, no reciben una frecuencia equivalente a cero, sino una nomenclatura de frecuencia-energética baja toda vez que el espacio no está vacío sino que es el medio a través del cual se transmiten las ondas gravitatorias que formarán objetos cuando posean una armónica correcta y sustentada. 

El éter es el espacio conocido y el desconocido por igual. El éter es la gravedad y la gravedad es un flujo o corriente dentro del éter tal como una corriente dentro del océano es parte del océano. 
Es solo espacio de un solo plano, debiendo agregarle los planos temporales que se sobreponen respecto de pasado-presente-futuro. 

Flujos gravitatorios 
Hay que tener en cuenta, a su vez, que las frecuencias de flujo de éter son variables y no obedecen a factores fijos como 1320 sino que están en una progresión de frecuencias numéricas desplazándose en lo que se percibe desde las conciencias de la nave como tiempo. 
Y por eso es un armónico de una frecuencia, pues no es una frecuencia fija sino una secuencia matemáticamente perfecta que origina lo que se percibe como un lugar. 

Es música, pues la música es una secuencia perfectamente entrelazada de frecuencias con relaciones entre sí de cada nota o grupo de notas que la forman la música. 
El “tempo” en la música, el ritmo, la duración de cada nota y cómo éstas se relacionan con las que emiten los demás instrumentos, forman una sopa auditiva de ondas sonoras dentro de la sala de conciertos, que no dejan de ser ondas sonoras que, con la intervención de una conciencia, adquieren significado como un concierto, como arte, como música, como algo bello. 

Lo mismo sucede en el éter donde las armónicas de una frecuencia se desarrollan de manera perfectamente calculable entre sí, más no iguales creando una sopa de frecuencias donde cada armónica creará las ondas estacionarias que, a su vez, formarán los objetos que vemos en cada lugar.

La sopa de ondas sonoras dentro de la sala de conciertos sería equivalente a los flujos gravitatorios dentro del éter, y sólo con la intervención y la interpretación de una conciencia se puede descifrar como un concierto o un lugar material. 
Soles, planetas, civilización y todo lo demás sólo son flujos gravitatorios interpretados por una conciencia que los convierte en algo con un significado. 

Una secuencia armónica constructiva es aquella que suma 9, por ejemplo 432, pues promueve la formación de ondas estacionarias acordes a las frecuencias de mente o conciencia y las alienta. 
Si no es una secuencia perfecta matemáticamente precisa (música), la onda estacionaria se colapsa desintegrando la materia y regresando de nuevo al éter. 

Por lo tanto, para crear música más compleja y pasar de una sola flauta a un concierto completo, se deben ir agregando algoritmos matemáticos que rigen las ondas sonoras, todo perfectamente entrelazado a fin de crear un concierto completo y complejo. 
De la misma manera, las ondas estacionarias también van creando cosas más y más formas complejas como sistemas solares, planetas y constelaciones a medida que aumentan de complejidad y en sus armónicos. 

Naves acordes al mapeo 
Si el objetivo es mapear un área pequeña como un sistema solar, la nave se puede mover con motores de gravedad o de jets de plasma mientras se toman valores de lectura de gravedad en el ordenador. 

Sin embargo, para mapear áreas más grandes tales como constelaciones enteras, la velocidad otorgada por un motor gravitatorio o de jet de plasma es muy baja e impide la realización de mapa estelar en un periodo de tiempo aceptable para la tripulación de una nave (Tiempo SIT o medido desde el interior de la nave tal como es percibido por la tripulación). 

En estos casos se recurre a saltos a velocidad supraluminar de un punto calculado al siguiente que, si bien deja espacios de salto sin medir, el contar con las lecturas de flujo y valores de gravedad entre los puntos medidos, resulta suficiente para que el ordenador pueda llenar los espacios vacíos con los valores correctos dado que se conocen los algoritmos de una frecuencia de esas áreas. 

Ordenador cuántico 
Mapear un espacio requiere de una referencia y ésta es la lectura de la gravedad. 
Si bien se puede efectuar el mapeo de manera directa con conexión de conciencia con el Todo, con la fuente, los datos necesarios para guiar naves a través del espacio profundo sin explorar se expresan en números y valores de medición en el orden de trillones de trillones de datos, por lo que con mente-conciencia resulta difícil manejar tales cifras. 

De ahí que se deje al ordenador el efectuar los cálculos necesarios pues, de todos modos, también esto implica acceder a la fuente, toda vez que el ordenador cuántico de la nave está diseñado para acceder al éter calculando probabilidades en un campo cuántico (éter) y a las líneas temporales asociadas a la conciencia que observa todo esto (en este caso la conciencia del ordenador) la cual emula o incrementa el rango de poder de quien está pilotando la nave. 

Mucho por mapear 
No es posible mapear todo el universo. Lo más común son corredores en el espacio que se pueden usar, como una red, en donde algunos puntos en el espacio son altamente transitados y se conocen bien, tales como la Vía Láctea y M33 entre otras galaxias. 

También se puede explorar utilizando solamente algoritmos matemáticos y comparándolos con lo que ya se tienen por ir a explorar otras galaxias. Sin embargo es más lo que se desconoce de lo que sí se conoce, a pesar de que todo en el éter existe a la misma distancia y desde allí se accede a la misma velocidad. 

Por otro lado las variables resultan demasiadas al entrar en líneas temporales y de ahí el problema de que muchas naves salen a explorar y no regresan. 
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Navegación estelar [artículos relacionados]
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Importante: Este material ha sido extraído de los vídeos originales que se citan al pie, compilado y modificado en su sintaxis por "taygeteanos", sin quitar la esencia del mensaje original. 
Véase la transcripción oficial, original y completa efectuada por Toni Ruiz de Sociedad Taygeta
Información provista por S'Warúu, de Erra

Vídeos originales de la saga completa de navegación estelar: 
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lunes, 3 de agosto de 2020

Navegación Estelar: Desplazamiento

Métodos de navegación 

Si bien cada raza posee sus propias naves con sus propios métodos de navegación y motores, este artículo se centrará en las naves de Taygeta toda vez que son las más avanzadas. 

Una nave taygeteana utiliza 3 formas de navegación, de las cuales 2 son consideradas como modos de propulsión, y la tercera como manifestación de frecuencias de la misma nave. 

Para vuelo sub-luminar  
1.- Manipulación gravitatoria. Motores de manipulación de gravedad. 
2.- Jet o cohete de plasma electromagnético de alta energía. Producida por motores a reacción por jet de plasma 
Esta clase de motores sólo son útiles para distancias cortas o para maniobras de precisión dentro y fuera de la atmósfera de un planeta. 
También se utilizan para recorrer distancias interplanetarias, más nunca para recorrer las grandes distancias interestelares. 

Para el vuelo supra-luminar (interestelar)  
3.- Inmersión total toroidal. Este tipo de motores cumplen una función de los motores de jet de plasma electro-magnético donde la nave misma entra en un toroide de frecuencias de alta energía controladas con precisión desde el ordenador, manipulación del éter. 
Es l forma de navegación más interesante pues es la que propicia el vuelo a velocidades mayores que la luz. 
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1.- Manipulación gravitatoria 

La gravedad es un flujo energético dentro de un medio de energía potencial llamado éter que obedece a una frecuencia específica. 

No es fácilmente medible desde un plano existencial de frecuencia baja, como el 3D de la Tierra, aunque puede percibirse sus efectos como algo que atrae los objetos, sean grandes o pequeños, comportándose como un flujo magnético de frecuencia específica a cada lugar, pues la dinámica de interacción energética entre objetos, planetas, soles y lunas, por ejemplo, es irrepetible. 

La gravedad va aunada directamente a la frecuencia de transformación de la energía potencial a un objeto sólido con masa, siendo que la cantidad de gravedad que recibe un objeto es directamente proporcional a su masa. 

Entonces, para manipular la gravedad o generar gravedad artificial, primeramente debe detectarse la frecuencia base del flujo gravitatorio de ese punto o región en específico, y a luego crear un flujo electromagnético de valores opuestos que lo neutralicen usando el principio de frecuencias destructivas. 

Ejemplo: 
Si el flujo gravitatorio de un lugar es de 7.83 Hz., se genera lo opuesto -7.83 Hz. A fin de equivaler a potencial de gravedad cero o gravedad cancelada. 
Si se genera -7.84 Hz, se tendrá un porcentaje de gravedad de 0.01 plus sobre la frecuencia base gravitatoria a cancelar, lo que equivaldrá que el objeto o la nave suban despacio. 
Por el contrario, si se genera -7.82 entonces, el objeto o la nave bajarán despacio. 
De esta simple manera sólo se requiere manipular las frecuencias que generan los motores para poder maniobrar la nave o cancelar la gravedad de un lugar. 

Este procedimiento se puede llevar a cabo con instrumentación precisa tal como son los interferómetros magnéticos en donde pasa una corriente eléctrica específica y estable a través de una serie de bovinas superconductoras que tienen junto a otra bovina superconductora aislada, a través de un medio no conductor de unos 30 manu metros. 

El salto cuántico de cada electrón entre ambas bovinas superconductoras se verá afectado directamente por la presencia de campos magnéticos de alta energía equivalentes a la gravedad. Las diferencias de flujo de electrones entre ambos polos del interferómetro, determina por ordenador la frecuencia gravitatoria a la cual el sensor está expuesto debido a la presencia e influencia de la gravedad sobre sus electrones. El ordenador hará los cálculos necesarios y con ellos un algoritmo de control sobre los motores que, a su vez, cambiarán o ajustarán su frecuencia de salida de acuerdo a las instrucciones y a la necesidad de cada momento. 

Generadores gravitatorios 
Básicamente son iguales a los generadores base para el rayo tractor, aunque más grandes. Se ubican en lugares clave de una nave, a lo largo el casco, funcionando todos entrelazados porque cooperan entre sí para dar un efecto total que envuelve a toda la nave. Sin embargo, a diferencia del toroide de inmersión total de vuelo supra-luminar, estos pequeños generadores gravitatorios pueden alterar los valores del flujo magnético gravitatorio de un lugar o zonas específicas de una nave. 

Un generador gravitatorio puede cancelar el efecto de la gravedad o manipularla jugando con sus frecuencias de salida. De esta manera, si todos los generadores están equilibrados, la nave permanecerá estática en vuelo. En cambio, si alteramos el valor de los generadores frontales de forma que la gravedad terrestre afecte al morro de la nave y no a la cola, lograremos que ésta se incline hacia adelante, y alterando los valores de un ala, la nave se inclinará hacia ella. 

Los generadores gravitatorios hacen las veces de superficies de control tal como los alerones y los flaps lo hacen en una aeronave o en un avión tradicional, pudiendo alterar en conjunto sus valores de tal manera que una nave se mueva en la dirección deseada. De esta manera, creando una gradiente gravitatoria por delante de ésta, la nave caerá en la dirección deseada. 

Como los generadores anti-gravitatorios se encuentran por todo el casco de la nave grande, se reducen en número en naves más pequeñas, ilustrando con esto la necesidad de usar naves triángulo llamadas TR-3 donde los generadores anti-gravitatorios se encuentran uno en cada esquina, como la distribución más básica. 
Si bien este sistema de propulsión es silencioso y permite velocidades altas, por sí solo no es suficiente como para llevar una nave a velocidades cercanas a la de la luz y mucho menos superarla. 

Nave inserta en toroide. Flujo gravitatorio

Un generador gravitatorio es básicamente igual que el utilizado para el rayo tractor. 
En su configuración más común, consta de varias capas de esferas giratorias, una dentro de otra, fabricadas de un compuesto o material no conductor pero súper resistente a las altas temperaturas, y completamente llenas de un líquido metálico a gran presión en aleación especial cuyo equivalente terrestre más cercano es el mercurio enriquecido o mercurio rojo usado como tal en algunos modelos de naves. 
Las esferas giran en sentido contrario unas de otras entre 10.000 a 100.000RPM ocasionando que estas diferencias de velocidad entre cada esfera y su relación con las demás produzcan un cambio interno de frecuencia gravitatoria de salida, recordando que la gravedad no es otra cosa que magnetismo a muy alta frecuencia. 

Resumiendo: 
Los sensores, mayormente del tipo interferómetro, localizan las frecuencias precisas magneto-gravitatorias del lugar donde esté volando una nave. Esa información se pasa al ordenador de a bordo quien le da instrucciones a los generadores individuales en el casco de la nave, ya sea activando todos o solo algunos según la maniobra a realizarse. 

Los generadores modificarán la frecuencia exacta de salida de su magnetismo de alta energía y de alta frecuencia (gravedad) modificando la velocidad o diferencial de velocidad entre las esferas llenas de líquido superconductor no conocido en la Tierra ya que es especial y de alta tecnología, aunque su equivalente más próximo es el mercurio enriquecido o mercurio rojo, aún usado en algunas naves no terrestres. 
Este diferencial de velocidad es modificado usando los parámetros e instrucciones del ordenador. 

Las esferas de los generadores de gravedad son de material compuesto no metálico muy resistente a las fuerzas dinámicas y a las altas temperaturas. Electromagnéticamente hablando, sus propiedades se han removido quedando solo como contenedores del líquido como si fueran esferas de líquido superconductor girando a velocidades distintas y contra rotatorias. 

El medio de propulsión de giro para las esferas de los generadores es eléctrico, puesto que las esferas actúan como armazón de “motor eléctrico” por lo que resulta innecesaria la instalación de motores externos adicionales que impulsen el mecanismo, ya que la velocidad de giro típico oscila entre las 10.000 y las 200.000 RPM. 
Estos motores por sí solos pueden impulsar una nave a una velocidad cercana a los 50.000 Km por segundo, una 6ª parte de la velocidad luz. Este sistema se considera como propulsión gravitatoria. 

La fuerza o amperaje de los motores es directamente proporcional a la masa total de la nave, siendo éste un factor básico para el tamaño, distribución y consumo energético de los canceladores de gravedad de cada nave. 

El número mínimo de canceladores de gravedad en una nave es de 3, pues menos de eso resulta difícil controlarla y puede acarrear resultados caóticos, como sucedió con el Die Glocke Nazi que solo tenía uno que no controlaba sus frecuencias de salida. 
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2.- Jet o Cohete de plasma 

Las bases del motor cohete se ven complicadas, pero en sí son de naturaleza muy sencilla y fácil de comprender, como se verá en la siguiente imagen. 


Funciona básicamente combinando en cantidades iguales un propelente o combustible, usualmente hidrógeno, (tuberías en fucsia) con un oxidante fomentador de combustión, oxígeno líquido (tuberías en celeste). Las partes del gas caliente, (tuberías en amarillo) corresponden al sistema refrigerante para la tubería de salida, de lo contrario esta se derretiría. 
El combustible y el oxidante se combinan produciendo una explosión continua en donde los gases en expansión sólo pueden salir en una dirección produciendo empuje hacia adelante bajo el principio de acción-reacción, lo cual continúa en uso hoy en día y es la base de todos los cohetes, desde los alemanes de la Segunda Guerra Mundial, los Titán, los Saturno, hasta los más modernos. 

Motores terrestres 
A.- de plasma electromagnético 
En la Tierra poseen en etapa de desarrollo lo que llaman Motor Cohete de Plasma, el cual poco o nada tiene que ver con el de una nave de Taygeta o de otras razas estelares. 
La diferencia más notoria y total entre un motor de plasma terrestre y uno de Taygeta, es que el terrestre aún necesita un propelente o combustible. 
El gas caliente de la combustión entre el oxidante (oxígeno líquido) y el propelente combustible (hidrógeno), pasa por una serie de electroimanes muy poderosos que ordenan las moléculas de los gases en expansión creando una combustión más completa y una eficiencia mayor en el orden de salida de los gases de la combustión, produciendo con ello más empuje con un menor gasto de combustible. 

B.- de impulso iónico 
Actualmente se están desarrollando en la Tierra aunque resultan en una pérdida de tiempo pues la potencia de salida siempre estará limitada. 
La salida, focalizada unidireccional de electrones por su diferencial de carga con la parte posterior del motor, crea un efecto de acción-reacción. 

Los mejores motores de impulso iónico en la Tierra, -ahora en etapa de desarrollo en el JPL-, son unos aparatos grandes, muy costosos, que más o menos han logrado generar suficiente potencia para desplazar una hoja de papel. (No es broma, un hámster en una rueda giratoria, genera unas 100 veces más potencia que esa cosa). 

Motores taygeteanos 
de plasma electromagnético 

Motor Jet normal. No respira aire ni utiliza ningún tipo de combustible

El ventilador pasa aire a través y por encima del motor ayudándolo con el empuje, enfriándolo y también ordenando los gases de salida del motor mismo. 
La energía eléctrica generada por los reactores de energía punto cero de la nave pasa por una serie de bovinas eléctricas, por falta de mejor nombre, que amplifican enormemente su voltaje y su amperaje. 
Motor Turbo Jet
De ahí pasan a la parte trasera de los motores de impulso magnético donde la energía eléctrica en potencia de varios TEV (trillones de voltios electrón) es inyectada a una serie de varias turbinas puestas en serie una detrás de la otra, siempre en pares, las cuales giran en sentido contrario a su compañera, es decir, turbinas contra-rotatorias. 
Estas turbinas están compuestas de material no magnético con un grado de resistencia y tolerancia a las fuerzas centrifugas y a las altas temperaturas. En su interior contienen un material líquido a alta presión que es un súper conductor comparable al mercurio enriquecido pero de mayor eficiencia y estabilidad química y molecular. 

La energía eléctrica a grandes voltajes y amperaje entran en dichas turbinas contra-rotatorias por un centro distribuidor, por falta de mejor nombre, produciendo un efecto electromagnético de tanta energía eléctrica que creará un vórtice energético en el núcleo de la turbina o centro geométrico. 
Este vórtice electromagnético concentra en su núcleo una cantidad enorme de magnetismo y partículas-electrones cargados, siendo la única salida del motor hacia atrás, hacia la salida o tobera de escape, creando con esto un empuje acción-reacción con un índice de potencia útil gigantesco. 

Si bien suena bastante sencillo, para que el plasma electromagnético entre en ese estado se necesita controlar por ordenador las frecuencias magnéticas precisas y exactas de cada turbina contra-rotatoria, las cuales también son armónicas de una frecuencia específica para concentrar toda la energía electromagnética en un solo punto del motor. Sin este control de frecuencias específicas, el plasma resultante sería caótico y aunque produciría mucho empuje, no podría controlarse su frecuencia o armónica total de salida del motor que más tarde se necesitará para el vuelo supra-luminar, limitando dicho motor a empuje-propulsión de velocidad limitada. 

Aceleración y masa 
Una nave con propulsión por Jet de plasma puede alcanzar los 100.000 Km/seg. o un equivalente a 1/3 de la velocidad luz. 
Las leyes de masa y aceleración sostenidas en la Tierra teorizan que un objeto al levantar grandes velocidades, aumenta su masa creando la necesidad de aumentar exponencialmente la energía necesaria para seguir acelerando. 
Si esto es así, cuando un objeto llegue a la velocidad de la luz, tendría una masa equivalente a una singularidad o virtualmente infinita y, por lo tanto, los motores tendrían que producir un empuje infinito también. 
Al aumentar la masa de una nave que funciona con reactores nucleares, la masa del reactor y del elemento que proporciona la energía -sea uranio enriquecido o fusión nuclear materia-antimateria-, también ocasiona que la subida de masa afecte la capacidad misma del elemento propulsor a dar la energía equivalente necesaria para seguir con la aceleración. 

Si bien la subida de masa del elemento propulsor dentro del reactor no afecta ni se aplica a reactores de energía punto cero por despolarización de toroides-merkabas de cuarzo como los que utilizan las naves de Taygeta, este problema de acumulación de masas y por lo tanto de arrastre, no nos afecta pues la cantidad de energía que produce un reactor punto cero no se ve afectado por el aumento de masa que ha ocasionado la velocidad acumulada. 

Un reactor nuclear ionizante por desintegración de metales pesados base uranio, otorga más energía a medida que aumente su masa al aumentar su velocidad. A mayor masa en el núcleo del reactor ionizante, mayor radiación, y a mayor radiación, mayor energía. 
Sin embargo, un reactor punto cero no produce mayor energía al aumentar su velocidad sino que se mantiene estable ya que su energía no proviene de ningún elemento con masa que otorgue energía al desintegrarse atómicamente. 

El reactor ionizante terrestre (usado en los barcos) utiliza la desintegración atómica de elementos en el núcleo que son radioactivos tal como el uranio enriquecido. 
Un reactor punto cero no depende de ningún objeto en el núcleo que otorgue energía para dar energía, ya que depende de otros principios más complejos pero a su vez más estables. 

Un reactor nuclear aumenta su potencia al avanzar de velocidad en la misma medida que acumula masa. 
Un reactor punto cero, NO aumenta su potencia al aumentar la nave de masa y al aumentar su velocidad. Por lo tanto una nave que depende de un reactor punto cero, es afectada por la acumulación de masa de la misma nave causando cada vez más y más arrastre a medida que acelera lo cual limita su poder de velocidad y de aceleración en modo de Jet de propulsión. 

Por este motivo la solución implementada en Taygeta es que a medida que una nave aumenta de velocidad y, por lo tanto, de masa-arrastre, el mismo toroide de inmersión va reduciendo la masa de la nave volviéndola más ligera a través de algoritmos que controla el ordenador. 
Gracias a esta estrategia o maniobra, una nave puede continuar acelerando al menos a una tercera parte de la velocidad de la luz o 100.000 Kms/seg. 
Estas velocidades son útiles para el vuelo interplanetario, pero resultan muy lentas para vuelos interestelares toda vez que a esa velocidad se tardaría 146,6666 años en viajar 440 años luz de Taygeta a la Tierra. De ahí que se brinque al éter. 
Vale esta aclaración por si a algún científico terrestre se le ocurre alegar que 100.000 Kms/seg es demasiada velocidad de alcance con un motor de propulsión-reacción, y tendrá razón. Solo que al cambiar la nave de densidad, se alivia ese problema. 

Sistema de enfriamiento 
La nave Suzy tiene un tamaño de 93m, por lo que utiliza esta clase de motores, además de los gravitatorios. 
Posee 2 motores magnéticos a turbina contra-rotatoria de potencia de salida 5 TEV combinados 2.5 TEV x 2 y alimentados por 2 reactores punto cero. 

Estos motores son bastante elaborados y necesitan sistemas de criogenización tanto para los enormes cables de transmisión de energía interna como para el sistema de enfriamiento de los mismos motores, especialmente para las toberas de escape que están huecas y llenas de tuberías internas en forma de radiador por donde pasa un líquido especial (comparable por referencia a nitrógeno líquido) que mantiene a temperatura estable todo el sistema, ya que la temperatura de salida de los motores, justo afuera de las toberas de escape, puede llegar a los 3000ºC o 3 quintas partes de la temperatura oficial del sol según la ciencia terrestre. 
Estos motores son los que producen ese ruido distintivo de rugido que se escucha desde la Tierra, pues es el sonido del plasma saliendo a presión hacia atrás. 

Debido a que la nave al estar cargada dentro de su toroide de escudos no toca el aire atmosférico que sólo se resbala por el casco, no presenta fricción atmosférica ni calentamiento del casco. 
Sin embargo al estar la atmósfera en proximidad con esta clase de cargas magnéticas de gran potencia usualmente se puede producir (no siempre) una ionización del casco produciendo un color o brillo distintivo de los ovnis. 

Resumiendo: 
La energía eléctrica que se genera en el reactor pasa a las bobinas de alta tecnología que aumentan enormemente su potencia para luego ser inyectada en una serie de turbinas contra-rotatorias que distribuyen o convierten esa energía a plasma electromagnético de frecuencias controladas por ordenador que producen un enorme empuje sin la necesidad de usar ningún tipo de combustible o propelente adicional. 
Motor de plasma electromagnético de Taygeta
Este tipo de motores son muy usados en casi todas las naves, excepto en las muy pequeñas, puesto que ahí es más práctico usar motores gravitatorios. 
Estos motores son los que producen una llama de cohete de color azul eléctrico-blanco muy distintivo. 
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3.- Inmersión toroidal total 

Los métodos de vuelo de naves por cancelación de gravedad o motores gravitatorios, y los motores a turbina de plasma, cohete o jet de plasma electromagnético, acción-reacción sirven como medios de propulsión para desplazar la nave distancias relativamente pequeñas. Sin embargo no resultan útiles para atravesar distancias gigantescas interestelares. 

Los motores del Jet de plasma electromagnético expelen el plasma caliente hacia atrás, moviendo la nave hacia adelante de la misma manera que sería expeler gas por combustión de hidrogeno o de aluminio solido, entre otros combustibles, tal como se utilizan en los cohetes de la Tierra. Sin embargo, este plasma electromagnético tiene una frecuencia específica contraria al gas de combustión común y corriente, la cual se controla variando la velocidad de las turbinas y su interacción entre sí entre sus capas aisladas dentro de cada motor (diferencial de velocidad entre las turbinas). 

Si bien una típica turbina de nave espacial consta de una serie de tambores cilíndricos dobles, es decir, cada tambor consta de uno exterior y otro interior que rota en el sentido contrario al tambor externo, cada uno de ellos está fabricado de material compuesto no conductor resistente a temperaturas de más de 4.000ºC que contiene un líquido magnético especial que es superconductor a elevadas temperaturas, a diferencia de los materiales superconductores normales que trabajan a bajas temperaturas. En la Tierra el material más parecido sería el mercurio enriquecido o mercurio rojo. 

Este se centrifuga a velocidades de entre 10.000 y 100.000 RPM dentro de las turbinas contra-rotatorias produciendo un vórtice de plasma que estalla en el núcleo geométrico de la turbina. El plasma sale a una frecuencia específica controlada por las variaciones entre las velocidades de cada capa de las turbinas y la relación entre las internas y las externas contra-rotatorias. Estas variaciones son controladas por el ordenador que controla los motores. 
Núcleo o motor de un toroide
Dinámica de flujo energético dentro de un toroide

El núcleo del toroide es el motor de una nave y el que genera energía magnética. 
Los motores de impulso magnético de turbinas contra-rotatorias producen la energía al salir por detrás conectando con la parte frontal de una nave por fuera y alrededor de ella envolviéndola en un toroide donde la energía vuelve a entrar a los motores a través de cables superconductores de calibre muy grueso y mayormente utilizando el mismo casco de la nave que conecta el flujo de la nariz hacia el núcleo del toroide que, a su vez, es el núcleo de los motores que lo producen. 

La nave de caza Suzy posee 8 cables superconductores frontales alrededor del casco, de 1m de espesor aproximadamente. 
Cuando un motor de estos está en modo cohete, expele plasma y la nave se mueve hacia adelante como un avión a reacción. 

Vuelo supraluminar 
El plasma electromagnético expele hacia atrás y hacia arriba. Cuando la nave está en vuelo jet solo expele el plasma y la nave se mueve hacia adelante; sin embargo, si activamos la conexión entre la nariz de la nave con la parte de atrás, cerramos un circuito electromagnético. 

Como el plasma electromagnético de los motores está siendo expelido hacia atrás a una frecuencia controlada y acorde a la de la entrada de la nariz de la nave, todo con matemática toroidal básica, se cierra el toroide generándose un toroide de alta energía producido por los motores. 
Esta información se tiene en la Tierra, pues se trata de formulas básicas de electromagnetismo toroidal de alta energía. 

Ecuaciones básicas para un toroide energético

En virtud de la ley energética básica de las frecuencias dominantes, en donde cualquier frecuencia más fuerte que otra convertirá a las más débiles en sí misma, asimilándolas, el toroide energético de una nave encerrará a la nave misma que la emite y a todo lo que se encuentre dentro de ella en una burbuja donde su frecuencia vibración existencial, llámese densidad 3D o 5D…, será la equivalente exacta a la emitida por el motor. 
Por ende, al modificar la frecuencia de salida de los motores, se modificará la frecuencia existencial que tenga la nave y todo lo que esté dentro ella, pudiéndose determinar a voluntad la densidad que quieras tener a exactitud decimal. 

Como todo en este universo son frecuencias, lo único que se necesita es contar con una frecuencia equivalente al destino para estar en él. 
Si tu destino es 7.83724 Hz., y con tu nave igualas 7.83724 Hz, entonces estarás en tu destino, porque 7.83724Hz., es igual o equivale a 7.83724 Hz. 

Para explicarlo otra vez: 
Para que una nave salte al híper-espacio, se activa el flujo de energía de plasma que expelen los motores desde la nariz de la nave hacia los motores traseros cerrando el circuito electromagnético y con activando el toroide que envuelve la nave. 

La frecuencia magnética exacta del toroide se manipula alterando la relación de velocidad y entre sí de las distintas e individuales turbinas contra-rotatorias dentro de los motores de la nave que están produciendo la energía de plasma y la magnética. 
La frecuencia de salida del toroide -por el principio de frecuencias dominantes-, cambiarán la frecuencia de la nave misma que la produce y del interior de la nave con todo lo que posea dentro. 

Tal como se explicó en artículos anteriores, con un mapa de frecuencias estelares se puede navegar una nave o saltar de destino en destino. 
El ordenador dicta a los motores qué frecuencia exacta generar y con ello envuelve toda la nave en esa misma frecuencia que equivale a la del destino. 
Al igualar la frecuencia con la de destino, la nave deja de existir en su lugar de origen y salta al éter -dentro de su toroide- y al estar en equivalencia frecuencial con su destino desciende del éter a éste completando su viaje o salto. 

De esta manera la nave NO viaja a su destino sino que lo manifiesta, porque esta forma de viajar no es propulsión toda vez que la nave no se mueve sino que cambia su frecuencia a la de su destino. 
Esto equivale a moverse a factores muy superiores a la de la luz, y el viaje en sí es instantáneo sin importar la distancia entre el origen y el destino. 
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Navegación estelar [artículos relacionados]
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Importante: Este material ha sido extraído de los vídeos originales que se citan al pie, compilado y modificado en su sintaxis por "taygeteanos", sin quitar la esencia del mensaje original. 
Véase la transcripción oficial, original y completa efectuada por Toni Ruiz de Sociedad Taygeta
Información provista por S'Warúu, de Erra

Vídeos originales de la saga completa de navegación estelar: 
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